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miércoles, 23 de enero de 2013

LA DEMOCRAZIA ESTA EN LA LUNA

Calentando los motores, rompiendo el hielo.-
Los invito a una nueva propuesta radial
ESTA NOCHE CON LA LUNA
miercoles de 22 a 24 hs,
para todo el mundo
http://www.mediehusaarhus.dk/145.html
dicen que se han robado la luna
y desde ese dia se la busca
como fuera, llena, redonda, con dos caras, o con ninguna
Segun dicen, hoy la trae dItalia, el Señor PEPPE PAGANO,
con su nuevo disco DEMOCRAZIA.-
(se la llevaron a la luna a la democracia, la tienen los marcianos?)

la cita es:
ESTA NOCHE CON LA LUNA
Y las cosas que se traen en nombre de la luna...
Te esperamos para ser parte y compartir tus desvelos.-
Una produccion de Mariana Isadora Rodriguez

miércoles, 7 de noviembre de 2012

EL TANGO


EL TANGO

UNA IDENTIDAD EN PERMANENTE EVOLUCION
 

“La identidad, a partir de entenderla como una construcción simbólica que se hace en relación con un referente, por lo tanto, en el contexto de la globalización los referentes se han diversificado y difundido a nivel mundial, de ahí que se estén creando identidades transnacionales.”
(Entrevista con Renato Ortiz, 2012, modulo 1, curso Globalización, consumo e identidades en Latino América, CAICYT CONICET (
http://ecursos.caicyt.gov.ar), Argentina.)

El arte,  una identidad en transito

 El arte manifestado por el hombre, recreado, asimilado, apropiado, reproducido crece en  el tiempo y se alimenta  de las diversidades que lo transitan social e históricamente.-

Como manifestación humana,  da cuenta  del momento histórico en el que acontece y que al mismo tiempo se re significa continuamente en el devenir del tiempo. Cobra múltiples sentidos al ser exhibido, contemplado, decodificado y codificado nuevamente por  los hombres,  como fruto de una identidad cultural,   en  un universo de significantes y re-significantes en continua  construcción de sentidos. Que se yuxtaponen y se dispersan como moléculas en el universo de posibilidades.-   

Es allí,  cuando se exhibe, donde cobra dimensión de significados diversos, a travesados por múltiples factores, multiplicidad de culturas que re significan  los símbolos y vuelven a  construir  nuevos significantes. Pero allí,  permanece la obra de arte, la pieza musical, el cuadro, la estatua, la danza, la canción,  como si fuera un instante congelado de lo que fue y un testigo mudo de lo que es,  aguardando el porvenir.-

Es en el arte,  donde el hombre, con conciencia de su entorno, puede pensarse a si mismo.  Reflejar su cultura,   apropiarse de los símbolos  y  enajenarse de ellos.-  Trascender,  permanecer, resurgir, en la interpretación de los inconscientes individuales y colectivos. En el flujo y el reflujo, en la sístole y la diástole de la historia que lo alimente y lo retro- alimenta,  lo construye y lo re-construye.-

El arte  es una  construcción simbólica, que nace de manera simultánea en múltiples contextos. Se manifiesta y crece con el transito continuo de las personas,  atravesando  tiempo y   espacios. La  identidad  se da por afinidad, o por rechazo, por tendencias, por búsquedas, casualidades, por temporalidad, por nostalgias, etc.  Una identidad que aporta y recibe, que crece con el intercambio.  Que se manifiesta en la diversidad de afluentes  que la dispersan y la juntan nuevamente.-

Que a su vez,  se  apropia y expulsa las manifestaciones que la cuestionan, que la ridiculizan y la problematizan.  Pero allí esta el arte, que no puede cegar a los ojos que lo miren, ni callar a las bocas que la silben, ni  mutilar a  los cuerpos que se estremezcan por solo contemplarlos.-

Días atrás, me encontraba visitando Florencia y  allí entre tantas iglesias la estatua del David, sin ropa e impúdico. Poco religioso y muy altivo. Lo miraba y miraba la multiplicidad de personas que circulaban por allí, tomando fotos sin parar. Y el David ahí, parado, desnudo. En una Italia llena de pudores, de muros y de clérigos penitentes.  El desafío de una estatua que podía manifestar la molestia ante tantos atavíos y lucir como una obra estupenda en   una piedra labrada.-

Que habrá querido decir, que habrá querido manifestar su autor en semejante provocación? Me pregunto yo  una argentina,  que puede contemplar esto y preguntarse, dentro de un universo posible, caracterizado  por la cultura de origen, a varios cientos de años de esa creación  artística,  como símbolo de la epopeya de una época,  que trasciende todo contexto y  los múltiples aconteceres temporales y simultáneos.

            Y seguí dando vueltas, por esa ciudad invadida por  turistas. De repente,   el sonido de un bandoneón me sorprendió, en una interpretación de un tango de Piazzolla. Me quede  pensando en que estaba  escuchando un tango, en este lugar del mundo,  donde cientos de personas lo estaban  escuchando  aquí y ahora, (en ese momento que ya es pasado)   en la misma plaza y, seguramente,  millones de personas en el mundo lo estarían escuchando  en este mismo segundo y en muy diversas situaciones y desde diferentes soportes tecnológicos y humanos.-

            He aquí compañeros,  bienvenidos a la globalización, a los espacios de transito y  a las situaciones instantáneas, efímeras que confluyen y dispersan. Que incluyen y excluyen, que armonizan y desentonan. Al arte que permanece y trasciende, y al que se construye y destruye y esta en permanente circulación.-

Que  aconteció,   para  que este devenir genérico,  pudiera producir una identidad?  Y que siguiendo el curso de la historia,  pueda recrearse y reinventarse constantemente en  una pieza no se termina de escribir. Y generar nuevas tendencias, nuevos tangos,  con diferencias influencias, nuevos interpretes y  ser parte de la  industria cultural  que tiene como materia prima la identidad?   Y que   pueda ser consumido por públicos distantes geográficamente, en universos diferentes y parecidos.

El tango, una manifestación artística,  en continua transformación, en constante evolución.   Inconcluso, como la novena sinfonía de Beethoven.    Podríamos  plantearlo,  como  producto  de una identidad formada por múltiples identidades, en un flujo y re-flujo continuo.- Dentro de las fronteras de la nueva identidad rio platense,  que buscaba emanciparse en la literatura, en el arte. Y que no terminaba de liberarse de ciertos patrones derivados, de las culturas predominantes.- En ese contexto surge  el tango,  como un grito y  que venia desde la orillas, desde los espacios de  la  exclusión y la marginación. 

El ritmo de esta  historia    

Es el tango, un género musical,  que surge con las ampliaciones de las fronteras en  las primeras manifestaciones económicas de globalización Colonial. En la que confluyen varios fenómenos.-

Por un lado,  la búsqueda de símbolos que identificaran al sentir rio platense,  con símbolos propios,  autóctonos de la región y de los nuevos países conformados. Símbolos que debían constituir una identidad Argentina.  Así se  fueron creando símbolos  e instituciones nacionales propios,  se adopto el Himno Nacional, la Bandera, el Escudo, la Constitución Nacional, etc. Surge la literatura criolla,  la música,  la danza y múltiples expresiones artísticas.

Por su parte también, se da un reclamo de   “americanismo cultural”-(que describe  Carlos Altamirano:

 “Esto es: el reclamo de una literatura y pensamiento propios. … el discurso de los románticos rioplatenses nos dejara ver, así mismo, los problemas de circunscribir una identidad que se quería a la vez americana y criolla en el marco de las identidades recibidas”.-  Había que abandonar entonces la imitación, recomienda, también Altamirano,- “y antes que nada la imitación de esa cultura intelectual de imitación que era la española para alcanzar una ilustración propia”.-  Carlos Altamirano, curso:  Globalización, Consumo e identidades en Latino América, modulo 3ª, cohorte 9 - CAICYT CONICET (http://ecursos.caicyt.gov.ar), Argentina .


La  elite criolla,  buscaba esa emancipación en las letras, en la  intelectualidad, para diferenciarse   y poder  re- crearse con una identidad propia como sujetos nuevos con identidad propia. Genera una nueva literatura con personas propios y un estilo particular que se diferencia también, por el lenguaje utilizado. Un nuevo lenguaje, el de la barbarie, el de las pampas apenas conocidas, de  límites en plena extensión.- Así tenemos narraciones como El Martin Fierro, con su lenguaje mestizado entre la relación de guacho y el indio. O la  historia de Juan Moreira, de Eduardo Gutiérrez, otra historia de guacho marginado y sufrido, viviendo en la fronteras, en los suburbios o en los poblados alejados, de los centros urbanos. Que también da cuenta de la otra frontera, la de más lejos, la de la pampa desconocida. La de la barbarie.- (solo por poner algunos ejemplos.)

Por otro lado, dentro de la floreciente Buenos Aires,  van llegando barcos con miles de migrantes de la Europa en crisis.  Personas que venían a buscar oportunidades,  otras que huían de su pasado, también estaban las   que olvidaban sus rencores y las que querían narrar su propia historia.

En este universo de identidades diversas, de acentos múltiples, de edades dispares, de pasados desconocidos,  de talentos nuevos.  Se va generando, de manera necesaria y espontanea la  socialización. Y en consecuencia,  se van construyendo espacios, con características muy particulares, diferentes y únicas.- Lo que allí se genero  fue el  producto de la  convivencia entre la diversidad.-

Lo que conocemos de allí, es la historia contada, y curiosamente  cantada por aquellos primeros tangos.- Historias narradas en lunfardo, ese  lenguaje particular y distintivo.- Cargado de símbolos y de códigos propios,  de la zona compartida  entre   los suburbios de dos grandes ciudades rioplatenses como son Buenos Aires y Montevideo.-

 
El tango

Fabriqueras, malandras, curdelones: /  un matón de verdad de vez en cuando/

La resaca social de cien naciones/la miseria y la mugre vegetando

Celedonio Flores.- fragmento extraído de la revista LA MAGA,  HOMENAJE A PUGLIESE,  julio 1996,  NUM 22, pág. 3. Buenos Aires

Una identidad que nace a partir de la diversidad de migrantes que llegaban a nuestros puertos, en busca de nuevos horizontes, que podían narrar  su historias y seguro una primera historia y compartida por los grupos que  comenzaban a reunirse.- Para luego,  ser reproducida, recreada, contada, rechazada, excluida.-  Y  luego aceptada como historia.  Y desde allí,  interpretada en todos los idiomas posibles, con diferentes usos simbólicos, con múltiples sensibilidades e infinidad de identificaciones.-

El tango, Arrancado de su matriz, del lugar que lo engendro, del espacio que lo enmarco, que le dio vida, llega a Francia y se reconoce Argentino. Como autentico rioplatense. Como hijo bastardo de una cultura que le costó reconocer como propia identidad.

Es así,  como nos remontamos a los orígenes de este género musical conocido como Tango. Reconocido mundialmente  como música típica de  Argentina. Con maternidad compartida entre  las orillas de Buenos aires y Montevideo, antes que fueran dos países atravesados por un rio.-  

 

Buenos Aires una ciudad de    múltiples   identidades

 -“La aldea porteña se hace múltiple, con una identidad fragmentada en diferentes idiomas, mezcla de italiano pobre, de polacos, de griegos, de croatas, en su mayoría hombres sin familia. En sus bultos llegaba la ignorancia, el hambre, pero también libros, partituras e instrumentos, el deseo de una conquista y el regreso a su tierra natal.- Entonces Buenos Aires, es el lugar de transito: cosechar y después partir. Mientras tanto la vida se va haciendo en los conventillos, en la calle, en los oficios.- La ciudad se quintuplica y lo que era frontera se hace arrabal y el descampado, barrio.-  La oligarquía  local, que gobierna desde siempre, desespera de nacionalismo ante tanta barbarie migratoria.- El proyecto pedagógico que Sarmiento había pensado parece desvanecerse…-“  describe Gustavo Varela en la Revista Ñ, 18 de junio de 2005. En el articulo La ciudad que camino Gardel.-

 

 Llegaban a los puertos,   barcos repletos de migrantes italianos, polacos, ingleses, que eran traídos para trabajar en el tendido de rieles del ferrocarril, en las construcciones de la floreciente argentina.  Aunque venían con la promesa de casa y trabajo. Estos migrantes lograban anidarse en casas precarias, inquilinatos y pensiones,  en los barrios de San Telmo, Monserrat, Pompeya,  entre  otros.  Intercambiando costumbres, datos, cotidianeidades,    con  los pocos negros que habían  quedado tras la   guerra del Paraguay y el brote de fiebre amarilla.-

 Esta mezcla de costumbres y culturas, de convivencia entre identidades. De búsquedas y encuentros.- De soledades y fugas.- Darían origen al tango como una identidad nacida de múltiples ritmos, diversos instrumentos, y una nueva canción de origen humilde y marginal.-

 Tiene su propia poesía y su propia identidad.  Una identidad que comienza a sublevarse de las elites criollas, que a su vez se habían sublevada de la corona española. Y va creando desde las orillas, de esa  Buenos Aires ilustrada,  historias de personajes, con características aguerridas.  Con cierta plasticidad de movimientos.- Un poco tramposo y oportunista. Peleador y embustero.-  Se van identificando desde la  exclusión y la marginación de lo refinado, pulcro y culto.  Mezclando  personajes  con    características pampeanas de la literatura gauchesca  y con   costumbres urbanas.-

 

El títere, Jorge Luis Borges

“A un compadrito le canto/Que era el patrón y el  ornato

De las casas menos santas /del barrio de triunvirato.

Atildado en el vestir, /Medio mandón en el trato;

Negro el chambergo. / Negro el charol del zapato.-

Como luz para el manejo/Le firmaba el garabato

En la cara al mas garifo, / de un solo brinco, a lo gato.

Bailarín y jugador, /No se si chino o mulato,

Lo mimaba el conventillo, /Que hoy se llama inquilinato.

A las pardas zaguaneras / No les resultaba ingrato

El amor de ese valiente, /Que le dio tan buenos ratos.-

El hombre,  según se sabe, /Tiene firmado un contrato

Con la muerte en cada esquina /Lo anda acechando el mal rato.-

Un balazo lo tumbo /En Thames y Triunvirato;

Se mudo a un barrio vecino /El de la quinta de Ñato.”

 

La danza, una identidad con idas y vueltas  

La danza  en el tango  Argentino,  es también   un proceso de construcción y de reconstrucción constante.  La danza,  como manifestación de la cultura, traídas por los migrantes y sus pertenencias, confluyeron en las ciudades. Múltiples rituales y manifestaciones humanas,   se fueron amalgamando de diversas maneras,  en un mismo baile, de ritmos diversos. Una danza que ya no era igual  y si parecida.-

 Una danza que encuentra en  el tango, la manifestación de  lo prohibido, de la cultura escondida, en los rincones de la noche. Que manifiesta el deseo de la belleza arrabalera.

 

“Había  dos tipos de danza.  -Nos relata el periodista y escritor Roberto Selles, - Una reposa, mas al estilo del minué. Y otra muy rítmica que hacían  los negros que venían de Haití. En cuba a esa danza con ritmo de tango, la van a llamar sencillamente Tango. Es el primer género que se extiende a otros países de latino América. Hay tangos de negros en México, Venezuela Brasil, Perú, etc. Es el tango que en Cuba,  van a  tomar los viajeros de Cádiz. Porque Cádiz ejercía el comercio entre España y colonias de América. Y allí se  transforma y nace un nuevo tipo de Tango que es el tango de  Cádiz. Que se va a convertir después, en el tango flamenco y va a pasar a convertirse, a su vez, en el tango de teatro. Que es el que llega a Buenos aires,  con las compañías de Zarzuelas en el año  1854”.

 

 

Lenguaje de arrabal,  el lunfardo

El lenguaje,   marca las zonas de exclusión y pertenencia. Es el lunfardo el lenguaje  que surge desde  la  frontera de  la ciudad  ilustrada y culta. Es el nuevo dialecto de los  barrios periféricos, de las zonas silenciadas. Que   combina acentos con experiencias, secretos con picardías y van marcando las zonas de pertenencia y exclusión, a través de las referencias de códigos compartidos.   Un lenguaje popular, muy grafico, alusivo, cargado de metáforas, lleno de ironías.  

“El lenguaje culto,  no es frecuente en las letras de tango. Trascendida la etapa ingenua de los peringundines y superado el ciclo lunfardesco, del cabaret, el tango se convierte en el amplio receptáculo de la inspiración popular. El lenguaje, pese a ciertas recaídas herméticas se aclara; los temas se multiplican; el funcionalismo cultural se va precisando con definido sesgo. El tango es ahora un comodín que expresa las alegrías, las tristezas, las inquietudes, las chabacanerías y los prejuicios del pueblo. Las letras cantan a todas las instancias de la complejidad vital; la civilización de masas asoma en ellas su proa maciza y plasma, de modo sumario pero total, una ética, una estética, una sociología, una axiología y una metafísica populares".

 Párrafo extraído del site: http://www.museodecera.com.ar/El%20Tango.htm

 

Evaristo Carriego, el primer gran poeta de los barrios populares de Buenos Aires, lo testifica, alrededor de 1906, en su poema El alma del suburbio:

“En la calle la buena gente derrocha/ sus guarangos decires más lisonjeros, /porque al compás de un tango que es "La morocha / lucen ágiles cortes dos orilleros.”

 

Industrias culturales

 

“El alcance de las industrias culturales es mundial y por eso tienen la capacidad de producir sentidos plurales, no un sentido, sino sentidos a partir de lo local, de lo nacional y de lo global.” - Renato Ortiz, entrevista. Curso: Globalización, Consumo e identidades en Latino América, modulo 1, cohorte 9, 2012 - CAICYT CONICET (http://ecursos.caicyt.gov.ar), Argentina.

Hoy, por hoy, el tango como género artístico, que surge en determinado momento histórico, que se  forja desde la periferia, construida desde  la diversidad individual y colectiva.  Es un genero musical que por si solo, ya es una definición de multiculturalidad, que genera una  identidad a partir de las diferencias, en un mundo totalmente globalizado.- Que  lucha, en cierto sentido, por permanecer en la memoria  y reconocerse en nuestra historia, pero a su vez crece desde y por el intercambio.- Que no tiene las mismas  fronteras,  pero que como producto cultural tiene valor de intercambio y   es mercancía.-

Y en  esta industria de valores  culturales que  negocia con  los símbolos. El tango como valor de intercambio,   en este mercado de leyes y propiedades exclusivas de derechos de autor e interpretes. Quiere detener el arte en nuevas  zonas de inclusión y exclusión a partir de leyes de mercado, de audiencias y  tendencias.- Ya no como construcción colectiva si no como objeto vaciado de su  valor simbólico.-  convirtiendo, de alguna manera, el arte en un producto  terminado. Que prevalece en el mercado, ya no solo por su lunfardo, que  es difícil de traducir, sino por  lenguajes universales como son la danza  y la música.  Y genera otras nuevas posibilidades de identidades  a nivel global.-

  Pero a su vez, el tango,  lucha también por  conservarse, en su lugar de origen, por sentirse parte de una ciudad que lo  retiene en las orillas. En  los barrios muy cerca de su esencia.-

 Mariana Isadora Rodríguez

Octubre, 2012.-

lunes, 22 de octubre de 2012

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sábado, 16 de abril de 2011

FACUNDO CABRAL

“Yo le canto a cada uno individualmente”
El músico se define como un “agitador espiritual”. Y despliega saberes populares y religiosos, impregnados de su experiencia recolectada en 73 años de trote por más de 160 países.

Por Facundo Gari

El hotel Suipacha roza la elegancia desmedida. Frente a su fachada de cristal, Facundo Cabral desciende de un taxi. Del brazo de Eliana, amiga y “asistente”, el cantautor y escritor atraviesa el hall de entrada hacia su departamento, sólo interrumpido brevemente por un paquete que le entrega el conserje. “Antes recibía cartas de amor, ahora antibióticos”, lamenta. “Yo que era un sex symbol”, añade, sostenido por su bastón –que pretende remediar las consecuencias de un accidente de auto, una debilidad congénita y dos balazos en Santo Domingo– y con sus lentes binoculares sobre el mostrador, desde donde el encargado le devuelve un elogio. No pasa un minuto sin idas y vueltas de palabras y gestos, de “provocaciones”, dirá él, que desde febrero y luego de una ausencia de más de dos años de los escenarios porteños presenta el ciclo Canciones conversadas en el ND/Ateneo (Paraguay 918), los sábados 23 (con el cuatrista venezolano Hernán Gamboa como invitado) y 30 de abril a las 21. “Más que conciertos son encuentros con invitados especiales, charlas como con el tachero, pero que se desarrollan en un teatro, el templo de la palabra”, resume el autor de “No soy de aquí ni soy de allá”.

Dialogar con Cabral es como nadar en un mar mitológico de saberes populares y religiosos, siempre impregnados de una vasta experiencia recolectada en 73 años de trote por más de 160 países. “Mi sueño más grande era imposible: conocer Buenos Aires. Y fui de pueblo en pueblo, hasta que un día desperté en China”, se maravilla. Autista curado, “letrado tardío”, profeta pagano, leyenda viva. “La otra vez, en México, un tipo me dijo: ‘Usted es un filósofo’”, reseña ya en su departamento, frente a un escritorio ordenado aunque lleno, y libros y pinturas de toda clase que abrazan la habitación, nada a la vista que avise que es la morada de un músico. “Qué grato, pero le dije, y no por hacerme el pícaro: ‘¿Usted leyó a Schopenhauer? Si no lo leyó, soy un filósofo. Si lo leyó, soy un cantor de milongas’.”

–En 1996, la Unesco lo nombró “Mensajero Mundial de la Paz”. ¿Es un título que sí admite?

–Con orgullo. ¿Sabés lo que es hablarle a un budista zen en Kioto sobre nuestro cristianismo? ¿Lo que es explicarle a un descendiente maya quién es Erich Fromm y que se fascine? He juntado culturas y no a propósito. Por eso fui dos veces ternado para el Premio Nobel de la Paz y declarado por la Unesco. Junté gente rarísima, diversa. Por eso en mis espectáculos hay botas texanas. Podés pasar datos de tu experiencia pero no ponerte en maestro. En el fondo, lo mío fue siempre muy coloquial.

–“Facundo”, de hecho, significa “elocuente”.

–Bueno, ves, no es casual. Estoy seguro de que mi madre, Sara, ni sabía. Decía que me parecía a la Madre Teresa, que era convencedor, que convencía a los médicos de que la dejaran ir. Cuando ella tenía un pleito, me llamaba al país en que estuviera y me decía: “A ver si podés arreglar esto”. Tenía la palabra, y es muy loco porque se suponía que no iba a poder hablar, hacer un trabajo responsable, menos intelectual. Tenía ocho años. Le dijeron a mi madre que nunca me podría comunicar. Ni siquiera quería, no tenía intención de vivir. Me recuperé milagrosamente: un jesuita me enseñó a leer y empecé no a hablar, sino a enamorarme de la palabra.

“El decir de Quevedo y la gracia de Góngora” lo sedujeron en tiempos en que Sara (la evoca como un “edípico admitido”) y sus hijos “envidiaban a los pobres” en Tandil. Catorce años antes había nacido en La Plata, donde junto a sus seis hermanos fue abandonado por un padre prófugo, que conoció recién a los 46. Más tarde aprendería a tocar la guitarra con los “paisanos”, por “hobbie”. Y a yirar como “peón golondrina”.

–¿Qué lo enamoró de la palabra?

–La palabra es el principio de todo. Cuando una mujer te dice “te amo”, comenzás a ser un hombre. La Biblia comienza: “Y Dios dijo: hágase la luz”. Yo dije una vez frente al espejo: “Soy feliz”. Y lo fui. Y fue un estado que me acompañó toda la vida. La palabra puede levantar y derrocar imperios. Al principio de las revoluciones primero se escuchan las voces de sus ideólogos y poetas. Vivo para la palabra, me gusta ejecutarla, gozarla. Me gusta cómo me cuentan una historia Galeano o Antonio Gala. Canto al buen decir y amo las malas palabras de los rockeros más violentos porque tienen muchas connotaciones de la calle, los bares, los burdeles.

–¿Qué rockeros escucha?

–Ahora, a ninguno. A veces a Dylan y algunas cosas de los Rolling. Los Beatles no eran violentos pero eran extraordinarios artistas. Jimmi Hendrix... (La mira a Eliana, sentada en un sillón cercano.) No-sotros salimos a caminar y hablamos con el primero que pasa.

–¿De qué habla?

–De todo, porque me gustan las historias. Lo provoco y me cuenta. Me gusta decirle a la muchacha que sus senos son apetecibles.

–¿Eso le funciona?

–Que te lo cuente Eliana.

Ella sonríe, y en tono aprobador agrega: “Un gran provocador”.

“Nunca pude hacer el amor sin conversar”, pisa Cabral. “No entiendo las películas triple equis: el tipo nunca habla. A lo sumo dice: Oh, my god. Me excita tanto la palabra como la teta.”

–¿La palabra “teta”?

–Hay palabras que te excitan y dependen del momento. Si yo te digo “teta” a las siete de la tarde en este ámbito, no es nada; pero a la una de la mañana con la pelirroja, “teta” es un volcán. Una de las cosas más lindas que escribí alguna vez, parafraseando a la Biblia, fue: “En el principio fue el Verbo. Y lo sigue siendo”.

–Que lo digan la publicidad y los medios de comunicación...

–Los medios no le hicieron ningún favor a la palabra, la envilecieron y manosearon. Creo en la palabra que intercambiamos vos y yo. No es multitudinaria. En el escenario le canto a cada uno, no a la multitud, por eso lo hago en singular.

–¿Recuerda su primer recital?

–Sí, claro. Fue en el hotel Hermitage, en una fiesta de comienzo de 1960. Se equivocaron. Entré a pedir trabajo de lo que fuera, me vieron con una guitarra, informaron que había llegado el músico y yo no dije nada. Me subieron al escenario. Era un público muy elegante, las mujeres de largo, los hombres con ropa de gala, unas novecientas personas. Salí delante de un mostro: Ary Barroso, el autor de “Aquarela do Brasil”. Treinta músicos. Yo iba de soporte. No dije nada, subí con la guitarra y el bolso, los dejé en el piso y dije la verdad: “No sé qué hago aquí pero tal vez ustedes tampoco sepan qué carajo están haciendo en este momento”. Estuve una hora contando historias y tenía que estar quince minutos. Me bajé y un señor me abrazó. Fue una consagración: Sandrini. Levantó la mano y fui artista. Después esperaba todas las noches las doce en punto para subir al escenario, porque era mi casa, y podía hablar y me escuchaban nunca menos de quinientas personas. Y me pagaban y vivía en ese hotel por hablar. La llamé a mi madre. “¿Conseguiste trabajo?” “Sí.” “¿Dónde estás?” “En Mar del Plata.” “¿Y qué hacés?” “Soy artista.” “Ya te dije: nunca me llames cuando estés borracho.” Y cortó. Estuve meses para convencerla.

–No vino “a explicar el mundo”, ¿pero pudo resolver qué hace aquí?

–Me lo sigo preguntando. Sospecho que vine a agitar. Soy un agitador espiritual. No vine a destruir sino a agitar para construir. Totalmente fuera de la política. Y creo fuertemente en lo que dijo Jesús: la humanidad es una sola familia. Y eso es lo que vivo. Trato de contagiar ese estado de felicidad.

–¿Cómo?

–Creo en el individuo, en que puede ser autosuficiente. Que yo me quiera ocupar de tu vida es una locura para mí y una debilidad para vos porque te voy a amariconar. Vos sos responsable de todo: de tu coito y tu jubilación. Por eso los sistemas funcionan diez minutos, hasta que crean desilusiones. Viene otro y crea ilusiones nuevas hasta que las nuevas desilusiones aparecen...

–¿Y entonces, la felicidad?

–Hay una fórmula, eh. Es escuchar al corazón antes de que intervenga la cabeza, porque ella va de conflicto en conflicto: peronismo o Franja Morada, musulmanes o cristianos, clase media o clase trabajadora, Punta del Este o Villa Gesell, prostitutas o la Madre Teresa. La cabeza siempre pregunta porque nunca aprende. El intelecto es un juego maravilloso pero no es para vivir. El corazón sabe ejecutar una cosa sola: amar. Yo escucho a diez ideólogos y puedo cambiar diez veces de opinión. Lo que la vida espera es que seas un hombre pleno. Si todos fuéramos plenos, nadie jodería a nadie. Un lobo es una maravilla, muchos son una jauría. Es lo que vemos en televisión, las vedettes que recién empiezan y se matan unas a otras. ¿Eso es la vida? Hay cinco continentes, flaco. Montañas, lagos, gente maravillosa. No hay que perder el tiempo con los que no se animan a vivir.

martes, 5 de abril de 2011

ALGUNA VEZ PENSASTE EN TU NOMBRE?

“Adolf Hitler está vivo”, Isabel García
By Juan Zapato

Viaje a Chone, un pueblo de 20.000 habitantes en el interior de Ecuador donde sus habitantes tienen los nombres más increíbles del planeta: Alí Babá, Burger King, Vick Vaporup, Alka Seltzer, Lincoln Stalin… La colonización española no llegó hasta allí. En España, en cambio, hay apellidos que te marcan la vida.

El juez Adolfo Hitler Flores de Valgas Alava nació el 12 de julio de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. El mismo día, pero a miles de kilómetros de distancia, en Londres, De Gaulle y Churchill firmaban la primera Carta de las Naciones Unidas para evitarle al futuro agresiones a la paz mundial como la que en aquellos meses escenificaba el III Reich. Pero al juez Adolfo Hitler Flores se le quedó el nombre. Nació en Chone, un pueblo de 20.000 habitantes situado en el interior de Ecuador. Al juez Flores nadie se atreve a llamarle Hitler, y se queda para sus vecinos en un más discreto Adolfo. El que su padre decidiera ponerle el nombre completo del genocida le libra del oprobio. Menos suerte han tenido Hitler Corral, el mecánico, y Hitler Mendoza, el de «allá abajo». Chone se vanagloria de ser la cuna de «las mujeres bonitas y los hombres responsables». Así reza en las actas y así repiten sus habitantes cada vez que un extranjero pone un pie en su tierra, a unas siete horas en coche (por carreteras serpenteantes y algo alejadas de la mano de Dios) de la capital, Quito. Pero también presumen de ser ciudadanos de la capital mundial de los nombres raros.

El padre del juez Adolfo Hitler Flores no hacía más que escuchar en aquellas viejas radios de onda media que un tal Hitler estaba haciéndose con toda Europa. Y no se le ocurrió otra cosa que honrar sus hazañas llamando así al quinto de sus 17 hijos. Eso, al menos, es lo que piensa el damnificado, Adolfo Hitler Flores de Valgas Alava, puesto que su ingenioso padre ya no está para contarlo. «Le impresionó que Hitler pudiera reconstruir

Alemania después de lo mal que quedó en la Primera Guerra Mundial», intenta justificar esta víctima onomástica y colateral del führer. Pero no cuela. Y él lo sabe. «Claro que no me gusta mi nombre, y pensé cambiarlo porque soy juez y es motivo de guasa, pero le debo un respeto a mi padre». En su despacho hay un ejemplar de Mi lucha, el ideario del genocida nazi. Adolfo (Hitler) lo muestra. «Para criticar hay que conocer». Y que nadie se atreva a decirle Hitler, que se cabrea. «Mejor Adolfo». Y de fotos nada. Aunque el pueblo entero sabe de sobra cómo se llama.

Los habitantes de Chone y los 1.180.375 de la provincia de Manabí, bañada por el Pacífico -agazapadas entre agrestes montañas y caminos laberínticos sus casitas de adobe y caña- lucen en sus carnés de identidad nombres como Hitler, Unidad Nacional Centeno, Burger King Herrera, Alí Babá Cárdenas, Vick Vaporup Gíler, Conflicto Internacional Loor, Cien Pies Pinares, Puro Aguardiente Zambrano…

Basta ojear las guías telefónicas y los registros civiles de la provincia para verificar la realidad de esta fiebre que impele a los padres manabas a bautizar a sus hijos con copyrights de marca de ropa, coches, perfumes, jarabes, alimentos, equipos o hasta resultados de fútbol, instituciones…

Los habitantes de Chone propenden también al uso abusivo de diminutivos (Giocondita o Simoncito), apelativos tergiversados (Yoni en vez de Johnny, Guasintong en lugar de Washington o Zoraya con z); no falta el recurso a los clásicos (Pericles, Homero, Platón, Trajano…) y algunos, incluso, buscan el nombre de sus hijos al otro lado del Telón de acero (Stalin, Lenin…). Simón Bolívar, Napoleón o Cristóbal Colón Jaramillo campan por las calles del pueblo. Y encantados… Y en la guía también figuran Frank Sinatra o John Kennedy Suárez, este último dueño de una ferretería que nació el día del magnicidio en Dallas. El padre de JKS incluso envió una carta a la viuda Jacqueline contándole su ocurrencia. Y la futura señora Onassis le respondió agradecida.

«A campeonatos de nombres raros no nos gana nadie», se carcajea Wilson Waner Flores de Valgas, sobrino de Hitler. «Conocí a una tal Alka Seltzer. Le pusieron así porque esas pastillas fueron las únicas que aliviaron los dolores de su madre en el parto». Después, recita de carrerilla los nombres de los más egregios vecinos de Chone: Arcángel Gabriel Salvador, Blanca Nieves Vera, Land Rover García… O Tranquilino Loor, conocido como don Tranco y dueño de una tienda de abastos. «¿Por qué no me llamaron Juan Carlos?», bromea. El nombre viene de un antepasado, pero no siempre le hizo gracia. «No me querían nombrar gerente del Banco de la Vivienda; no creían que me llamara así».

Pero la historia de la familia Flores de Valgas no ha acabado. Uno de los hermanos de Hitler se llama Querido Ecuador. Vive en una de las comunidades rurales de Flavio Alfaro, un pueblo perdido entre montañas y a una hora y media en coche de Chone, siempre que las llantas lo resistan… La plaza se asemeja a la de cualquier lugar de la zona. O a la de cualquier pueblo de Castilla y León. Rectangular, con la iglesia en el medio y algún que otro puesto callejero donde se sirven colas (refrescos), cervezas, empanadas de yuca o sánduches (según reza el cartel).

En uno descansa don Querido Ecuador, de 69 años. Él, al contrario que su hermano, está encantado con la delirante tradición onomástica del lugar. «Me dicen Mi Querido, Queridísimo, hasta mi amor…». Tan encantado está que puso a uno de sus hijos Ecuador de segundo nombre. Delante, Yuri, protagonista de una novela radiofónica de la época, otra tradición bautismal del pueblo.

A su pequeña le puso Venus Lollobrigida. Dice que nunca tuvo problemas en la escuela. Cómo iba a tenerlos si uno de sus compañeros se llamaba Angel Gaduol Compuesto, como el jarabe. Los inconvenientes vinieron después, cuando quiso pedir un crédito y se lo denegaron porque pensaban que su cédula de identidad era falsa.

Y es que lo que ocurre en Manabí no pasa en ningún sitio. Es la conclusión a la que ha llegado Enrique Zambrano, director del registro civil de Portoviejo, la capital de la región. Tiene 250.000 habitantes, 70.000 más que la otra gran ciudad de Manabí, Manta, el segundo puerto del país después de Guayaquil.

En el registro reposan las actas de Luz Divina, Ford Chevrolet, Selva Alegre, Oferta Bienleída, Sostenes, Semiencanto, Perfecta Heroína, Everguito Coito, Dumas, Sony, Poderoso Melchor o Juan Ob. (por obispo, porque así apocopaba la grafía el santoral que inspiró a sus padres). No es fácil encontrar a muchas de estas personas porque muchas ni siquiera nacieron en Portoviejo, sino que sus padres las inscribieron allí porque les pillaba de paso o ya les habían impedido hacer gala de su originalidad en otro registro.

Precisamente en Portoviejo registró Ramón Falconí Yepes a su hijo Rafaye (responde a las dos primeras letras del nombre y los apellidos del padre), después de que se lo impidieran en su ciudad, Jipijapa. ¿Por qué? «Porque decían que no era un nombre». Sin embargo, al afectado le encanta cómo suena y tiene claro que su primer hijo se llamará así. «Es original», argumenta el joven de 25 años mientras cambia un disco en la emisora La voz del sur de Manabí, que dirige su padre. Custodian la sala imágenes de las megaestrellas de la cumbia, bastante ligeritas de ropa. La singularidad de la familia llega hasta su tío Segundo Ecuador («mi abuelo pensó que ya había un Ecuador, el país, y su hijo sería el segundo») y hasta su madre, Blanca Nieves Baque, que ya está acostumbrada a que la pregunten desde cría dónde dejó a los siete enanitos.

El director del registro de Portoviejo no puede evitar esbozar una sonrisa cada vez que lee en alto los hallazgos de su «computadora», ubicada al fondo de una lúgubre dependencia en la que se apiñan cuatro mesas con ordenadores y un caduco archivo de papel. Las máquinas de escribir recuerdan otros tiempos y los típicos funcionarios, que repiten aquello de «vuelva usted mañana» todo el tiempo, también.

Entre las últimas inscripciones que Zambrano recuerda, figuran las de una niña a la que pusieron Sunami sin t (nacida poco después del huracán que arrasó Indonesia en diciembre de 2003) o Roberto.-. Sí, punto y raya. El director tiene que escribirlo textualmente intercambiando estupefacciones con los ciudadanos que esperan turno. «El padre me dijo que pusiera eso así y no sabía ni qué decirle». Zambrano siempre intenta cumplir el artículo 78 de la Ley de Registro Civil, que, desde 1979, obliga a no inscribir más de dos nombres por persona y a evitar palabras «extravagantes, ridículas, que denigren la personalidad o que expresen cosas o nociones». También prohíbe los diminutivos o los términos que no aclaren el sexo. «Pero muchas veces es imposible hacer entender a la gente, sobre todo del campo, que no puede poner a su hijo Jesucristo porque es malo para él», explica.

Y es que en el Manabí rural vive el 48% de la población. La agricultura y la ganadería dan de comer al 70% de los censados. Aunque en los últimos años se han instalado bastantes industrias aceiteras, cerámicas, cementos, fideos y procesadoras de pescado. Son los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística, que también dice que la renta per cápita no supera los 320 dólares mensuales en la región, por debajo de ciudades como Quito, Cuenca (ciudad fundada por conquistadores conquenses al sur del país) o Guayaquil, que rondan los 380.

SIN NOMBRES BÍBLICOS

Esto, junto al atraso ruralista de la zona, ha hecho que cerca del 15% de la población haya emigrado a Estados Unidos o España. La historiadora de la Universidad Eloy Alfaro, Tatiana Hidrovo, hace referencia a la emigración en sentido inverso que recibió la colonia para explicar los apelativos curiosos. «Cuando llegaron los españoles en el XVI encontraron una tierra inhóspita y aislada por montañas y, además, no había esmeraldas ni oro, como pensaban, por lo que se marcharon». Unido a la escasez de mano de obra a causa de las epidemias que asolaron la zona entonces, creó un vacío de poder (político y religioso) en el que cada cual hacía lo que quería. «Por eso no hay nombres bíblicos, por ejemplo».

Ese carácter libre e independiente sigue vigente. Manabí tiene fama de solucionar los problemas sin medias tintas, de tener a los políticos más radicales (la afiliación es generalizada y de ahí salió el presidente de Ecuador más venerado de todos los tiempos, el revolucionario Eloy Alfaro) y de contar con altos índices de corrupción y violencia. Es decir, si eres mi amigo, hasta la muerte. Pero si no, saco el machete y aquí no ha pasado nada. Estilo Sicilia años 30. De hecho, las esculturas que dan la bienvenida cuando se llega a Manabí por carretera muestran a varios hombres con el machete en la mano, el símbolo de la región.

Además, la geografía abrupta que aísla a los manabas también influye en su carácter. Cuando los campesinos salen a la ciudad se quedan impresionados. «Esa falta de poder hace que la gente lo busque en otro lado, como en las grandes empresas o instituciones y ponen a su hijo Autoridad Portuaria o Burger King; es un símbolo de poder», dice Hidrovo.

Joselías Sánchez, director del Instituto de la Historia e Identidad de Manabí, también cree que el desinterés de los españoles que llegaron con Colón es uno de los motivos por los que en Manabí no importa el qué dirán. «Aquí hay 22 realidades distintas, cada una con su idiosincrasia, sus ritos, sus apellidos y sus nombres, con los que los padres identifican a sus hijos porque tienen que ser diferentes; es una norma». Le pongo así porque soy manaba y punto…

Aunque siempre está la opción de cambiarse de nombre por dos dólares en cualquier registro. Es el premio que concedía hace años el periodista guayaquileño Marcelo Marchán, más conocido como Tomás del Pelo, seudónimo que empleaba en el diario El Universo. Allí publicaba cada semana un cupón para que los lectores le confesaran sus vergüenzas. Se hizo popular por sus campeonatos de nombres raros, que reunió en un libro. Entre los ganadores, destacan Exquisita Pílsener (una cerveza) Vera y Olvido Romántico Cedeño. «Había gente que lo tomaba bien, pero otra me llamaba amenazándome hasta el punto de declararme persona non grata en Manabí, pero yo me lo pasaba estupendamente» Otro de los galardones era una botella de aguardiente. «Para que se olvidaran de su nombre», recalca entre risas. «Pero nadie vino a reclamarlo».

Entre los que optaron por cambiar de nombre está don Espíritu Santo Zambrano, que eligió Oscar Espíritu en 1992, tras pasar avergonzado buena parte de su vida. De hecho, no quería ni aparecer en este reportaje: «Ni aunque hagamos el amor, señorita». Su historia es cómica, ya que su madre escribió una nota a su padre con el nombre con el que quería inscribirle, pero el buen señor se emborrachó con unos amigos y al llegar a la parroquia se le ocurrió lo de Espíritu Santo. Además, tuvo otras tres hijas: Fe, Esperanza y Caridad. La anécdota la cuenta el sobrino, Napoleón. El cambio de nombre es comprensible con historias así. Que se lo digan a Darling Chunga (es un hombre), cuya madre vio un darling en el diario de ese día; a Dos a Uno Angulo, que nació el domingo en el que el equipo de su padre triunfó sobre el San Lorenzo; a Mary Nissan (como el coche) Loor, la esposa de un abogado de Chone; a Diosita Párraga, que le debe el nombre al novio de su tía, Diosito; o a la peluquera España Parrales, que nació el 25 de julio, día de Santiago Apóstol, patrón de España. «Al menos me gusta más que Santiaga, que era la otra opción…».

JOSEFA TETAS AVANZA, JULIO CONESA CARA…

Juan Madruga Mogollón murió hace seis meses, pero le sobrevive su hermana Juana (igual que él) Madruga Mogollón. «En cuanto entro en el hospital comienzan las risitas de las enfermeras. ¿Qué os creéis que no sé que os reís de mi nombre?», cuenta como muestra de la expectación que causa oír sus apellidos. La lista de españoles que cargan con un nombre raro, chistoso e incluso algo despectivo es larga. Está Esteban Arruga Segura, un logroñés que procura ir siempre bien planchado y que encaja con humor las bromas de su compañeros de trabajo en una empresa de embalaje flexible donde las arrugas no están precisamente bien vistas.

A sus padres, el día de la boda, un invitado les regaló una plancha. Julio Conesa Cara, catalán, 71 años, acostumbra a responder un «no tengo otra» cuando le sueltan la gracia resabida. Entre sus amigos figuran dos Conesa Mata y Conesa Vives. A Miguel Marco Gol, también catalán, lo han llamado hasta el Real Madrid y el Barça interesados en divulgar la puntería futbolística de sus apellidos. Otros hacen todo lo posible por ocultar su DNI. Como los hermanos de Carlos Folla Doblado, gallegos. «Ya tengo bastante con el nombre como para salir en los periódicos», dice uno de ellos, Carlos, a CRONICA. Cuentan que también existen los Folla Sentado, y son reales Purificación Conejo Enamorado, Elisa Amado Condón, María Rosa Duro Penetro, Manuel Larrosa Espinosa, Josefa Tetas Avanza, Mercedes Ponte Alegre, Javier Marco de la Puerta, Antonio Lalanza Veintemilla, José Antonio Cabeza Grande, Carmen Toro Bravo, Manuel Toro Manso…

miércoles, 26 de enero de 2011

igualdad de genero, primer parte

ELOGIO A LA MUJER BRAVA

ELOGIO A LA MUJER BRAVA "
Para quien no lo sepa, Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en la actualidad reside en Bogotá.
Elogio a la mujer brava

Por Héctor Abad

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!
Oro por que mi hija sea de éste maravilloso grupo y encuentren hombres que sepan apreciar a esta clase de nuevas mujeres !!